La cirugía mínimamente invasiva es un abordaje quirúrgico que permite realizar intervenciones a través de pequeñas incisiones, utilizando sistemas ópticos de alta precisión. Incluye dos técnicas principales: la laparoscopia y la cirugía robótica.
Este tipo de cirugía ofrece múltiples beneficios para la paciente:
- Menor dolor postoperatorio
- Recuperación más rápida
- Menor estancia hospitalaria
- Menos riesgo de adherencias
- Mejores resultados estéticos
En ginecología, la cirugía mínimamente invasiva es especialmente útil para tratar endometriosis, miomas, quistes ováricos, patología tubárica y otras condiciones ginecológicas, permitiendo intervenciones seguras, eficaces y con una recuperación más cómoda.